PALABRA POR PALABRA. Caemos

Salimos de la
burbuja inmobiliaria para meternos en la burbuja de la crisis financiera y
humillarnos ante los dictados de la economía, esa religión cuyos sumos
sacerdotes viajan en jets privados y habitan paraísos fiscales. Bajo la amenaza
inquisitorial de los mercados y las agencias de calificación asistimos
impotentes, incrédulos, drogados al saqueo de nuestra democracia. La imagen de
la policía plantada frente a la sede del partido que gobierna el país para
efectuar un registro judicial ilustra la podredumbre del sistema.
Acabamos el año 2013
con el mayor recorte de derechos ciudadanos de nuestra breve historia democrática.
¿Cómo hemos podido permitir la infamia de que las mujeres vuelvan a perder el
derecho a decidir sobre su propio cuerpo y su maternidad, sojuzgadas por esos
adalides de la moral que no hace tanto se oponían también a la ley del
divorcio, al matrimonio homosexual, a la libertad de expresión... a la misma
democracia? En pleno delirio
tecnológico de los televisores de plasma, las tablets y el HD regresamos de golpe al blanco y negro de las
reválidas y de la religión en los colegios públicos, y con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana y el
Proyecto de Ley de Seguridad Privada regresan asimismo la censura y la
indefensión del individuo frente al sistema. Nuestros gobernantes
ultraconservadores parecen dedicados exclusivamente a deshacer lo que con tanto
esfuerzo se había logrado antes. Todas sus reformas han tenido como
consecuencia un retroceso en los derechos fundamentales de casi todo el mundo:
las mujeres, los estudiantes, los enfermos, los trabajadores, los parados, los
inmigrantes…
Ahora llega el 2014
y no me parece a mí que estén las cosas como para felicitarnos. Seguimos
cayendo.
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