Noticias de la España inagotable
Leer en Nueva Tribuna (28-5-2018)

Puedo entender la posible decepción de las bases de Podemos, incluso el desencanto de buena parte de sus votantes más idealistas, que quizá necesitaban ver en sus líderes políticos un reflejo de sus alquiladas formas de vida, de su día a día en el barrio o en esa periferia de trenes nocturnos y autobuses de trayectos largos y somnolientos cargados de trabajadores que van y vienen de un turno a otro, de un empleo a otro, tratando de sumar nóminas indignas que les permitan pagar sus facturas. No obstante, me parece a mí que después de los 4.400 euros al mes de Puigdemont por el alquiler de su vivienda de 500 m2 en Waterloo, aquí ya no hay noticia.
Pero, más allá del gran interés periodístico que pueda tener esta hipoteca (por supuesto más noticiable que el abusivo precio de los alquileres y, en general, del acceso a la vivienda en esta España inagotable del pelotazo inmobiliario), y de la dudosa inteligencia política de la pareja en cuestión, lo más sugestivo de todo esto, antropológicamente hablando, es escuchar el bullicio de reflexiones intemporales de la derecha acerca de la debilidad moral de esos rojos que, en el fondo, solo aspiran a la más alta de las burguesías, y que, en cuanto se les da la oportunidad, actúan de la misma execrable forma que todos los demás: sobresueldos, corrupción… e hipotecas. Y para ellos, ya está, ¡todo justificado!
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